|



Impulsiva y soñadora,
vulnerable, generosa.
Anclada en aguas marinas,
atrapada en sueños color rosa.

Encendiste mis pupilas
dándome furor de anocheceres,
y los grabé en un papel, para seguirte
donde quiera que fueres.

Y brotaron versos como pájaros dormidos,
que al despertar se elevan, impotentes.
También aprendí de vuelos astrales, altas cumbres,
y del poder de la mente.

Como humilde aprendiz,
esculpí sentimientos... inmortalicé tu boca
infatigablemente...
con las manos heridas
te perpetué en la sólida roca.

Prisionero de mi corazón
sin que lo pidieras,
condenado a mi infinito amor...
¡ Quieras o no quieras!


  



  
 |